jueves, 22 de marzo de 2012

death road, la carretera de la muerte

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La aventura realmente empezó el mismo día que llegamos a La Paz, porque elegir una de las miles de agencias  que hay no es tarea fácil. Los precios se mueven entre los 350 bs y 750 bs, y esta diferencia  es debida a la calidad del material, de las bicis y los regalos que te pueden dar después. Como es sabido, en Bolivia es bueno no elegir el precio más barato ya que te puede salir la jugada muy cara. Entre todas las agencias, al final me decidí por “Overdose”, con la que tras una breve negociación conseguí una bici Kona con doble suspensión y todo el material de seguridad por 450 bs.


A la carretera que va desde La Paz hasta Coroico se le puso el nombre de La Carretera de la Muerte por la mortalidad y accidentes que había hasta el 2008, año en que se terminó la nueva carretera. Hasta entonces, había 200 muertos por año, la mayoría buses y camiones que caían por los precipicios que quedan a un lado de la carretera. En lo relativo a muertes en bici, desde que empezó a hacerse esta aventura ha habido 27, la mayoría israelitas, pero los motivos ya los explicaremos en otros post porque merecen un capítulo especial para ellos.




La carretera en sí son 63 km, empiezas a 4.700 m de altura terminando a 1.300 msnm. Los primeros 25 km son de asfalto y sirven para coger confianza y es donde puedes alcanzar la máxima velocidad. Tras pagar 25 bs empieza realmente la Carretera de la Muerte. Es aquí donde te das cuenta del riesgo que estás corriendo. La carretera es de tierra y piedras y va desde los 3 a los 5 m de ancho. Durante todo el camino te acompaña el precipicio a tu izquierda, que va desde los 500 a los 800 m de profundidad. Además, hay ríos y cascadas que cruzan la carretera, sin mencionar las innumerables curvas. Para añadir un poco más de peligrosidad, el día que me tocó nos encontramos lluvia y una niebla que no te dejaba ver a más de 5 m.

Con la niebla de fondo

a 20 cm de un precipicio de 800 m.
Otra cosa alucinante son los cambios de temperatura que sufres durante las 4 hs que dura la aventura. Empezamos a los 4.700 m a 0º, como he dicho nos encontramos lluvia y niebla. Poco después, entras en la zona de los Yungas (especie de jungla) donde el calor es asfixiante, y terminamos cerca de Coroico a más de 25º.

Entre cascadas



Tuve la suerte de que en mi grupo éramos solamente tres, una pareja de Inglaterra y yo, lo que nos permitió tener mucha más seguridad al tener un guía solo para los tres. La pobre chica inglesa creo que no lo terminó de disfrutar y entre su pareja y el guía la iban esperando. Durante el recorrido vimos agencias con más de 14 turistas y que solo llevaban dos guías para todo el grupo. Este ratio es muy importante ya que hay gente con experiencia, gente mayor, joven, hombres, mujeres y cada uno va a su ritmo. Tuve mucha suerte con la agencia, aparte de nosotros tres éramos Luís, conductor y cocinero, y Julio, el guía, un flipado de las bicis que tiene su propio récord en hacer toda la carretera en 1h y 30 min, cuando el récord mundial está en 1h y 26 min.

a 4.700 antes de empezar
una vez equipados
¿Que si es peligroso?  ¿Que si se tiene que hacer? SÍ, la respuesta es afirmativa. Yo que, como muchos ya sabéis, no soy muy amante de la velocidad ni de hacer cosas extremas, me lo pasé en grande. Así que todos los amantes de la bici ya tenéis una recomendación a seguir. Lo único importante es saber dónde está el límite de cada uno y no querer ir al ritmo de los demás. Una curiosidad es que Julio nos iba sacando fotos durante todo el camino, cuando había terminado con el último se volvía a poner en cabeza y me decía que le siguiera y en menos de 10” ya no había ni rastro de su bici.


vi mi vida pasar por delante
Al final llegas a una especie de hostal con piscina donde tienes un buffet y te dan toallas y jabón para ducharte.

A la vuelta a la oficina te dan un CD con todas las fotos y vídeos y una camiseta que, en nuestra opinión, es la más bonita de todas.




miércoles, 21 de marzo de 2012

La Paz y Tiwanaku

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Estamos en la capital más alta del mundo, La Paz, a 3.660 m.s.n.m. Tiene, aproximadamente, 1,5 millones de habitantes y es la capital administrativa de Bolivia y donde se concentran los órganos de gobierno (la capital constitucional es Sucre) La primera imagen de La Paz impresiona, porque cuando llegas por tierra sí o sí tienes que entrar por El Alto, que es la ciudad que está pegada a La Paz y que, de hecho, se considera como parte de La Paz cuando se habla de la población de la capital. La Paz se encuentra en un valle incrustado dentro de un cañón que es donde está edificada la ciudad de El Alto. Así que, digamos que en el bus ves La Paz desde arriba y vas descendiendo por El Alto hasta llegar al centro.

El tráfico en La Paz es un caos


No es una ciudad muy bonita, pero es indispensable porque alrededor de La Paz hay un trillón de cosas interesantes que ver y hacer, y es el punto de partida de todas ellas. La zona más interesante es en la que estamos alojados, es el centro histórico, también conocido como el barrio de los artesanos. Básicamente en tres calles, Linares, Sagarnaga y Santa Cruz, se concentra un ejército de tiendas de  artesanías (sobre todo prendas de lana de alpaca y llama, y pendientes y colgantes en plata) y agencias de turismo para aburrir.  



También, es interesante la intercesión entre las calles Linares y Santa Cruz porque allí se encuentra el Mercado de las Brujas. Más que interesante es divertido. Son tiendas plagadas de polvos mágicos y ungüentos varios con eslóganes fantásticos como: “para que el hombre caiga a tus pies”, “la viagra natural”, “millonario”, etc. Lo más asqueroso que venden son llamas disecadas. Os podemos asegurar que huelen mal y la gente las compra como ofrenda para la Pachamama.



El otro punto indispensable de La Paz es la Calle Jaén, que conserva las casas coloniales y tiene mucho encanto. En ella hay cuatro pequeños museos y algunas tiendas de artesanías, con productos diferentes que las típicas. En una de estas tiendas, la dueña (una extranjera) me contó que antes esta calle se conocía como la calle de los artistas, porque en ella vivían artistas bolivianos muy famosos.



Por lo demás, decir que La Paz es una ciudad muy animada, salgas cuando salgas las calles están repletas de gente. Por la zona de los artesanos hay más turistas que otra cosa; pero vale la pena pasear por la Calle Comercio, en la zona centro, que cada día tiene un mercadillo que la recorre donde venden de todo.



Una de tantas manifestaciones que copan estos días las calles de La Paz
Nosotros dedicamos los dos primeros días en exclusiva a mirar agencias, íbamos de una en otra comparando precios y servicios. Es para volverte loco. En Bolivia siempre tienes que regatear, da igual que vayas a comprarte unos guantes, como que busques habitación o quieras contratar un tour. Siempre se inventan los precios y no hay nada por escrito, así que tienes que tirar a la baja sí o sí.

Teníamos mucho que pensar, había varias excursiones que queríamos hacer, algunas los dos y otras solo Jordi, y teníamos que reservarlas para programarnos los días. Fue complicado porque nunca sabes si estás eligiendo bien o no; cada dos pasos hay una agencia y todas venden los mismos paquetes con precios similares. Creemos que elegimos bien, también nos dejamos guiar un poco por las críticas en Internet y algún que otro blog y, claro está, por la manera de vender de unos y otros. Os podemos decir que en total compramos cuatro excursiones-aventuras; dos solo para Jordi y dos en común. La Carretera de la Muerte en bici y la ascensión al Huayna Potosí (6.088 msnm) para Jordi;  Tiwanaku y Las Pampas (Amazonas) para los dos.

El Dalí boliviano

Como una cholita


De momento solo os hablaremos de Tiwanaku. Es un yacimiento arqueológico situado a 70 km de La Paz, corresponde a la antigua civilización de los Tiwanaku que vivió entre el 1.500 a.c. y el 1.200 d.c., constituyendo una de las culturas más longevas de América del Sur. Tiwanaku, en lengua aimara, significa “los hijos del sol”. Para ellos, el dios Sol estaba representado en la tierra a través de los gobernadores, sacerdotes y sabios, que constituían el núcleo de poder.


Hay varias fases en la cultura Tiwanaku. La primera etapa es la aldeana, en la que el pueblo de los Tiwanaku desarrolló la agricultura, la plantación de patata y quinua. Crearon un sistema de irrigación que les permitía regar los cultivos incluso en la época de sequía. También, fabricaban leche a partir de la quinua, porque la leche de las llamas no es buena ya que es un animal que bebe muy poca agua y, por lo tanto, produce poca leche y de mala calidad.


Después, llegó la fase urbana (45 d.c.-700 d.c.), en la que comenzaron a construir. Y, por último, la fase de expansión, de conquista de nuevos territorios. Se cree que la ciudad alcanzó su población máxima con unos 30.000 habitantes, y que llegaron a extender su cultura hasta 600.000 km2. En el 1.200 d.c. la civilización de los Tiwuanaku colapsó, debido a que se dividió en diferentes culturas que se fueron separando entre sí.  Los Incas nunca se solaparon con los Tiwuanaku, sin embargo, se dice que los Incas serían los herederos de los Tiwuanaku.


Toda nuestra visita fue guiada. Comenzamos con la visita al museo, donde se encuentra el Monolito Bennett o Pachamama, que es el más grande que se ha encontrado en Tiwuanaku, con más de 7 m de altura y 18 toneladas de peso. Lo más impresionante es que fue construido en un solo bloque. No tenemos fotos porque dentro del museo estaba prohibido usar la cámara. En el museo también vimos muchísimas vasijas, quemadores de incienso, herramientas de trabajo, etc. La otra cosa destacable es una momia de un sacerdote. Solo los gobernantes, sacerdotes y sabios eran momificados. Se les extraían los órganos para que las piernas cupieran dentro del cuerpo, de forma que el tamaño final era de 1,20 m de altura. La cabeza también se les tapaba, como si llevaran una capucha, de manera que la única parte del cuerpo que quedaba sin momificar era la cara. Se hacía así porque una vez al año abrían las tumbas para darles comida y bebida a las momias, así que tenían que tener la cara descubierta para poder ingerir los alimentos.

Entrada a la Pirámide de Akapana
Los yacimientos de Tiwanaku consisten en los restos de los templos que albergaba la ciudad. Primero vimos la Pirámide de Akapana que, originalmente, tenía siete grandes escalones hasta llegar a la cima, donde había un templete en forma de cruz que servía para adorar al Sol. La puerta de entrada a la pirámide estaba custodiada por dos “hombres puma”. Actualmente, siguen las excavaciones para desenterrar los restos de Akapana. En la parte que mejor se ve, se pueden apreciar cinco de los siete escalones.


A continuación, visitamos el Templo de Kalasasaya que, en aimara, significa “templo de las piedras paradas”. Dentro de éste, se ubica el Monolito Fraile, de 3 m de altura. Los arqueólogos opinan que el sujeto representado debía ser sacerdote y gobernador, ya que en cada mano sujeta un elemento típico de poder de estos: la vasija para hacer ofrendas y el palo de gobernador. También se le llama “dios del agua”, porque en el cinturón y en los pies tiene motivos de cangrejos y peces; se supone que corresponde a la época en la que los Tiwanakus llegaron a la costa.


También, dentro de Kalasasaya, está el Monolito Ponce que mide 3 m y es, con diferencia, el mejor conservado de todos. El guía nos dijo que se lo quieren llevar dentro del museo para que el clima no lo estropee. Otra de las cosas que se conserva es una especie de camilla de piedra que utilizaban para hacer los sacrificios humanos, mutilaban a los criminales de brazos y piernas y después ofrecían estas extremidades al dios Sol. Por último, en el templo también está la Puerta del Sol.




Encontraron la Puerta del Sol partida en dos bloques

Aquí efectuaban los sacrificios humanos
Después visitamos el Templo Semisubterráneo, que es uno de los que están mejor conservados. Está a dos metros bajo tierra (aunque el techo es abierto) y las paredes interiores están adornadas con 175 cabezas. Como curiosidad, cuando comenzaron a hacer las primeras excavaciones, los arqueólogos creyeron que una de estas cabezas parecía la de un extraterrestre y concluyeron que los Tiwuanakus debían haber recibido la ayuda de los alienígenas para construir sus templos.




Las momias que os hemos comentado antes, de sabios, gobernadores y sacerdotes, se enterraban en Putuni, también llamado “el palacio de los sarcófagos”. El resto de la población se enterraba en la montaña. Aunque, hay una zona, junto a Akapana, en la que han desenterrado un total de 27 cadáveres, correspondientes a los humanos sacrificados, ya que les faltan las piernas y brazos. Creen que encontrarán más cuando sigan las excavaciones.

Tumbas de los poderosos
Por último, visitamos el antiguo puerto de los Tiwuanaku, ya que, aunque ahora el Lago Titicaca esté a 20 km del yacimiento, en su día llegaba hasta la ciudad. Es lo que se llama Puma Punku, que es la zona que ha sufrido un mayor saqueo por parte de los Incas y, después, por la Colonia e incluso ya con la República.


En definitiva, Tiwanaku es interesante por su historia pero tenemos que admitir que el yacimiento nos decepcionó. Nos habían hablado mucho de este lugar y, quizás por eso, veníamos con las expectativas muy altas y no nos pareció tan espectacular. Esperamos no haberos aburrido mucho con la historia.


Para finalizar el post, vamos con una nueva anécdota, a este paso vamos a poder crear una nueva sección que sea “aventurillas en Bolivia”, porque en este país vamos a jugarreta por ciudad. El otro día quise ir a ver unos miradores que están en una zona de parques de la ciudad. Jordi no estaba porque había ido a hacer la Carretera de la Muerte. Por el camino me encontré con una chica chilena que iba al mismo sitio y nos pusimos a hablar. A todo esto eran las 10:30 am de un domingo, y los parques estaban llenos de chicos jugando al fútbol, o sea que no os penséis que me había ido al extrarradio. De repente aparece un hombre con pinta de mafias: chupa de cuero de los 90’, sello de oro, pelo engominado, vamos, todo un poema; y nos empieza a preguntar que si éramos turistas y que de qué país. A mí me olía raro así que le ignoré. La chilena contestó. Entonces el tío empieza a chillarnos que le tenemos que enseñar nuestros pasaportes y que si no nos lleva a comisaría y se saca del bolsillo un carnet de policía más falso que una moneda de dos caras. Casualmente, el día anterior habíamos leído en la Lonely Planet sobre este tipo de individuos y la descripción la clavan. Yo le digo que no le pienso enseñar nada porque él es un farsante, a lo que me responde con un “niña, ya no estás en tu país y aquí la ley soy yo”, y hace como que saca el móvil y se pone a llamar…a comisaría supuestamente. Yo, cansada de chorradas, me giro y me vuelvo por donde había venido. La chilena se quedó. A menos de 500 m me encuentro con un par de polis de verdad y les explico lo que ha pasado. ¿Qué creéis que hacen?, pues les daba pereza caminar los metros que nos separaban del impostor y me dicen “Pero, a lo mejor ya se ha marchado, ¿no?”, y yo contesto que no lo sé pero que la otra turista había mordido el anzuelo y seguro que estaba desembolsando 200 bs para que no le llevaran a comisaría. Pero nada, aquí los policías son más vagos que la chaqueta de un guardia.  





martes, 20 de marzo de 2012

Latinoamérica

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En esta ocasión, el vídeo de la semana es musical. Es Latinoamérica, de Calle 13 y es el mejor resumen que podemos hacer de lo poquito de América Latina que hemos visto hasta el momento. Escuchad la letra y, sobre todo, fijaros en las imágenes porque son los rostros, las costumbres, la realidad que vemos cada día.

lunes, 19 de marzo de 2012

Sucre, la blanca

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Sucre, ciudad declarada Patrimonio Cultural por la UNESCO en 1991 y capital constitucional de Bolivia. Ha tenido varios nombres, hasta el 1538 se llamaba “Charcas”, nombre que se encargaron de cambiar los españoles durante la Colonia transformándolo en “Villa de la Plata de la Nuevo Toledo” (cortito eh???), y no fue hasta la declaración de la República, en 1825, cuando pasó a llamarse Sucre, en honor al libertador Antonio José de Sucre. Es una ciudad blanca, que a ratos puede recordar a Andalucía, con casas coloniales y una estremecedora vida en las calles de sus habitantes. Los gringos también son un factor diferencial, creemos que es la ciudad en la que hemos estado hasta el momento con más turistas por metro cuadrado. También, como consecuencia, está repleta de bares y restaurantes para gringos, si te asomas no verás más que cabezas rubias y no esperes escuchar ni una palabra en castellano.




Gringos aparta, es una ciudad en la que vale la pena pasar al menos un par de días, nosotros nos acabamos quedando cuatro pero esto lo explicaremos más tarde. En realidad la recorres rápido porque es bastante pequeña, no llega a los 216.000 habitantes, y especialmente el centro es reducido. Mires donde mires verás una iglesia, sin embargo visitarlas es harto complicado porque no existen horarios de apertura, vaya que es pura suerte que puedas entrar a la que quieres. La Catedral, situada en la Plaza 25 de Mayo, tiene una fachada maravillosa, pero durante los cuatro días que estuvimos permaneció cerrada. Estábamos muy interesados en entrar al Convento de San Felipe Neri porque desde el tejado dicen que se tienen las mejores vistas de la ciudad; fue misión imposible. Son peculiaridades de este país que a los extranjeros nos cuesta entender, porque la entrada a estas iglesias no es gratuita, así que no nos cabe en la cabeza que no pongan más interés a la hora de abrirlas al público.





Lo mejor de Sucre es subir hasta el mirador de La Recoleta para conseguir unas buenas vistas de la ciudad.




Como estuvimos un domingo en Sucre, aprovechamos para ir al famoso mercado de artesanías de Tarabuco, del que afirman que es el más grande del país. Tarabuco es un pueblo que queda a una hora larga desde Sucre y donde, además de artesanías, se puede ver una estatua en su plaza que habla por sí sola. Mirad la foto con  atención y lo comprenderéis, es un soldado boliviano que ha arrancado el corazón a un soldado español y se lo está comiendo. Preciosa ¿no?!!






¿Os gustan nuestros nuevos jerseys de lana de alpaca y nuestros gorros de llamas y cactus???


Nuestro tiempo restante en Sucre lo dedicamos a pasear, a recorrer y comer en el Mercado Central que tiene mucha chicha, a comer muchas salteñas (son deliciosas, parecidas a las empanadas argentinas solo que el interior es muy líquido porque llevan caldo y con un toque picante) y, por supuesto, a hacer planes para nuestro próximo destino.





soplando, a ver si se mueve...
El martes recogimos nuestro equipaje y nos fuimos a la terminal de buses para viajar hasta La Paz. Nuestro bus salía a las 19 hs y 12 horas más tarde teníamos que llegar a la capital. Esa era la teoría, la práctica fue que nuestro maravilloso bus de la compañía “Trans Copacabana” nos dejó tirados a 200 km de Sucre, en mitad de la nada. Al principio los conductores nos vendieron la moto de que en 2 horas vendría un bus de la misma compañía a recogernos y seguiríamos rumbo La Paz. Por supuesto era mentira. Muchos de los pasajeros, desesperados, se montaban en cualquiera de los buses que pasaban, todos con destino Oruro, pagaban por no tener asiento (esto es Bolivia, así que puedes hacer cientos de kilómetros sentado de mala manera en el pasillo) Nosotros, junto con una decena de personas más, decidimos quedarnos y esperar a que pasara un bus en dirección contraria que nos llevara de vuelta a Sucre y así poder reclamar el billete. El bus se rompió a las 22:30 hs y hasta las 6 am no pasaba ningún bus con destino Sucre, es decir, que pasamos una noche durmiendo congelados en un bus averiado y a las 8 am llegamos de vuelta al punto de salida. Tristísimo. Por supuesto, nos devolvieron el importe total y nos fuimos a otra compañía a comprar un nuevo billete. Lamentablemente los buses a La Paz solo salen por la tarde-noche, así que pasamos un día más en Sucre, como trapos por el cansancio, haciendo tiempo en Internet hasta que volvimos a la estación. En esta ocasión todo salió perfecto, el bus llegó a la hora en punto a La Paz sin ningún contratiempo.