En
la granja ha habido momentos muy tiernos, sobre todo de los cabritos con Jordi.
Me lo tuve que llevar a las tres semanas que si no se me queda a vivir en la
granja.
rodeado de cabritos |
En
cambio con Christmas, el macho de la manada, Tamara no tuvo ningún tipo de
relación, siempre mantuvo una distancia mínima de seguridad de 500 metros.
Christmas no tiene ojos, tiene luces de navidad |
Los
días nos han pasado volando, hemos aprendido mucho sobre la vida de la granja,
cocinar nuevas recetas, hacer quesos y derivados de la leche… han sido muchas
horas sentados hablando con Iva, siempre acompañados de algún dulce recién
hecho. Una experiencia que nos ha encantado. Ha sido el sitio ideal para hacer
un stop en el camino, llevábamos más de cinco meses sin pasar más de cuatro
noches en un mismo sitio y el cuerpo pedía paz y tranquilidad. Ahora retomamos
con más fuerza que nunca la carretera y nunca mejor dicho…ya descubriréis el
por qué.
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